Rabat, 17 abr (EFE).- Los actos de vandalismo que tuvieron lugar el pasado sábado durante un partido de fútbol en Casablanca y que se saldaron con un muerto y decenas de heridos y detenidos han suscitado una oleada de indignación entre las autoridades y los medios de comunicación.
El pasado sábado, mientras se disputaba el partido entre el club de las Fuerzas Armadas Reales (FAR) de Rabat y el Wydad de Casablanca, el árbitro se vio obligado a parar el juego durante media hora cuando cientos de jóvenes comenzaron a arrancar los asientos de las gradas y las barras metálicas que separaban a los hinchas de los dos equipos.
Las imágenes -retransmitidas en directo por la cadena de televisión pública- de hordas de jóvenes con piedras y barras de metal enfrentándose a las fuerzas auxiliares y a la Policía han sido calificadas por un diario como una "verdadera guerrilla civil".
La Asociación de Derechos Humanos (AMDH) confirmó a Efe la muerte de Hamza Bakkali, un joven de 20 años de la ciudad de Mequinez (norte), sin entrar en detalles.
Sin embargo las autoridades marroquíes no han realizado ninguna declaración oficial sobre el fallecimiento.
Por su parte, el periódico "Al Ahdath al Maghrebiya", que cita a la familia de la víctima, da hoy algunos detalles que añaden más dramatismo a la muerte del joven: Bakkali, hincha del Wydad, fue golpeado en la cabeza con un objeto punzante, y tras la agresión se dirigió al Hospital Ibn Rochd de Casablanca.
Al no ser atendido, se vio obligado a marcharse, caminar hasta la estación y una vez subido en el tren perdió el conocimiento. Algunos pasajeros lo sacaron fuera del vagón y lo dejaron, inconsciente, en la estación de Sidi Kacem, donde unos desconocidos le robaron los zapatos y la chaqueta. Más tarde fue trasladado a un hospital provincial donde murió.
El ministro de Juventud y Deportes, Mohamed Uzin, condenó en un comunicado los sucesos del sábado y dijo: "estos actos de violencia que han conocido nuestros estadios en estos últimos tiempos son deplorables y nos cuestionan a todos".
"Al principio se trataba de casos aislados y hoy constatamos una sistematización de los actos de violencia y una radicalización de estas bandas de menores que se hunden poco a poco en la verdadera criminalidad", apuntó el ministro, quien subrayó que "no se trata de una simple cuestión de seguridad, sino más bien de un problema de educación y de civismo".
Para Aziz Loudiji, sociólogo marroquí, "los partidos de fútbol son una mecha que permite (a los jóvenes) expresarse, pues no están organizados en partidos o asociaciones".
Según Loudiji, "se trata de un fenómeno que comenzó en los años 90, pero entonces no era tan frecuente como ahora, y es un reflejo del descontento social, del paro y de la crisis. Prueba de ello es que durante los disturbios algunos jóvenes enarbolaban pancartas en las que se podía leer 'dignidad y libertad'".
El periódico francófono "Aujourd'hui" aseguró ayer que 160 personas fueron arrestadas, entre ellas 133 menores de edad, y decenas de hinchas, 42 policías y 20 miembros de las fuerzas auxiliares resultaron heridos.
Asimismo, el diario, que subrayó que los daños económicos durante este tipo de disturbios ascienden a veces a varios millones de dirhams, destaca que desde mayo de 2011 en Marruecos está vigente una ley que penaliza con multas y penas de cárcel la violencia en los estadios pero "los recientes acontecimientos muestran que esta nueva ley es muy poco persuasiva".
En Marruecos, estos actos de vandalismo no solo están limitados a los partidos de fútbol, ya que las algaradas públicas son relativamente frecuentes en los últimos tiempos en el país, motivadas en su mayor parte por demandas sociales. EFE